Al principio fue la palabra,
el gesto,
la mirada caliente,
las manos quietas dibujando sombras,
marcando límites,
moldeándote.
Luego,
te miré como a un hijo
que se amamanta de sueños.
Te echaste a andar
por fin solo,
en un vuelo acrobático y mío.
Naces de mí
y a mí vuelves;
me remontas río arriba
para fecundar sin remedio
los días que te habito.
(La mirada de Astarté, Ed. Espiral Maior, 2007)
Imagen: Roy Stuart